Durante décadas, la industria financiera vendió la idea de que la clave para ganar en los mercados era elegir las acciones correctas o contratar a un gestor con talento excepcional que lo hiciera. Los fondos de inversión activos cobraban comisiones elevadas por ese supuesto talento. El problema es que los datos son claros: la inmensa mayoría de los fondos activos no baten al mercado de forma consistente a largo plazo.

La alternativa es tan simple que muchos la desestiman por eso mismo: en lugar de intentar ganar al mercado, comprar el mercado entero. Eso es lo que hacen los fondos indexados y los ETFs.

El problema de la gestión activa

La gestión activa consiste en seleccionar activamente qué acciones o bonos incluir en una cartera, con el objetivo de obtener mejores resultados que el mercado en su conjunto (el “índice de referencia” o benchmark).

Los datos sobre el rendimiento de la gestión activa son consistentes y desalentadores para la industria. El informe SPIVA (S&P Indices Versus Active), que compara fondos activos con sus índices de referencia, muestra año tras año que entre el 80% y el 95% de los fondos activos de renta variable no superan a sus índices de referencia en períodos de diez o quince años. Y los que lo hacen en un período no suelen repetirlo en el siguiente.

¿Por qué ocurre esto? Varias razones. Los mercados financieros modernos son altamente eficientes: la información disponible está rápidamente incorporada en los precios, lo que hace difícil encontrar ventajas sistemáticas. Las comisiones de gestión activa (habitualmente entre el 1% y el 2,5% anual) son un lastre significativo sobre el rendimiento. Y la selección consistente de valores superiores al mercado es extremadamente difícil incluso para los mejores analistas.

Qué es un fondo indexado

Un fondo indexado es un fondo de inversión que replica la composición de un índice bursátil o de renta fija. No intenta seleccionar los mejores valores: simplemente compra todos (o una muestra representativa) los valores que componen el índice, en las mismas proporciones.

Los índices más utilizados como referencia para fondos indexados son el S&P 500 (las 500 mayores empresas de EE.UU.), el MSCI World (alrededor de 1.500 empresas de mercados desarrollados de todo el mundo), el MSCI Emerging Markets (empresas de mercados emergentes) y el Euro Stoxx 50 (las 50 mayores empresas europeas).

Al comprar un fondo indexado sobre el MSCI World, por ejemplo, un inversor obtiene exposición a aproximadamente 1.500 empresas de 23 países con una sola compra. La diversificación es automática y masiva.

La gestión de un fondo indexado es fundamentalmente mecánica: se limita a mantener la réplica del índice con los rebalanceos necesarios cuando el índice cambia su composición. Esto hace que los costes sean muy bajos: las comisiones de los fondos indexados de los principales proveedores (Vanguard, BlackRock, Amundi, Fidelity) suelen estar entre el 0,05% y el 0,3% anual, frente al 1%-2,5% de los fondos activos.

ETFs: la versión cotizable de los fondos indexados

Un ETF (Exchange Traded Fund) es, en esencia, un fondo indexado que cotiza en bolsa como si fuera una acción. Se puede comprar y vender a lo largo del día de negociación a precios de mercado en tiempo real, a diferencia de los fondos tradicionales cuyo precio se fija una vez al día.

La diferencia práctica entre un fondo indexado tradicional y un ETF sobre el mismo índice es pequeña para el inversor de largo plazo:

Los fondos indexados tradicionales suelen requerir un mínimo de inversión inicial (aunque algunos permiten empezar con cantidades pequeñas) y sus aportaciones se procesan al precio del final del día. Son más adecuados para aportaciones periódicas automáticas.

Los ETFs se compran en bolsa a través de un broker, en el número de participaciones que se desee (una unidad mínima, cuyo precio varía según el ETF) y al precio de mercado en el momento de la compra. Tienen alta liquidez intradía pero las aportaciones periódicas pequeñas pueden incurrir en costes de transacción.

Ambos instrumentos son igualmente válidos para una estrategia de inversión indexada a largo plazo. La elección entre uno y otro depende de la plataforma disponible, los costes de transacción y la frecuencia de las aportaciones.

Las ventajas clave de la indexación

Las ventajas de la inversión indexada sobre la gestión activa son múltiples y respaldadas por décadas de evidencia empírica.

La primera ventaja son los costes bajos. Como se vio con el interés compuesto, pequeñas diferencias en costes anuales tienen efectos enormes a treinta años. La diferencia de un 1,5% anual en comisiones, compuesta durante treinta años, puede representar el 30-40% del patrimonio final.

La segunda ventaja es la diversificación automática. Un fondo sobre el MSCI World da exposición a miles de empresas en decenas de países. El riesgo de que una empresa o un sector concreto destruya la cartera es ínfimo porque ninguna empresa individual representa más del 3-5% del total.

La tercera ventaja es la eliminación del riesgo del gestor. No depende de que un ser humano tome decisiones correctas año tras año. El índice no tiene ego, no comete errores de juicio, no sufre sesgos cognitivos.

La cuarta ventaja es la fiscalidad en algunos mercados: en España, los fondos de inversión (indexados o no) tienen la ventaja del diferimiento fiscal, permitiendo traspasar entre fondos sin tributar las plusvalías hasta el reembolso final.

Cómo empezar a invertir en fondos indexados

El proceso para empezar a invertir en fondos indexados o ETFs es más accesible de lo que muchos creen.

El primer paso es elegir una plataforma: un banco, un broker o una gestora que ofrezca acceso a fondos indexados de bajo coste. En España, brokers como MyInvestor, Indexa Capital (que construye carteras automatizadas de fondos indexados), Openbroker o los principales bancos online ofrecen acceso a fondos de gestoras como Vanguard, Amundi o iShares con comisiones reducidas.

El segundo paso es decidir el índice o la combinación de índices. Para un inversor de largo plazo que empieza, un fondo sobre el MSCI World (mercados desarrollados) o una combinación de MSCI World + MSCI Emerging Markets proporciona una diversificación global muy amplia con una estructura simple.

El tercer paso es automatizar las aportaciones periódicas. Una aportación mensual fija, independientemente de si el mercado está alto o bajo, aplica el principio del Dollar Cost Averaging (promediación del coste): se compran más participaciones cuando el mercado está bajo y menos cuando está alto, reduciendo el precio medio de compra a lo largo del tiempo.

El cuarto paso es no tocar nada. La tentación de reaccionar a las caídas del mercado es el mayor enemigo del inversor indexado. La estrategia funciona porque se mantiene en el largo plazo, no porque se optimice mes a mes.