Tener varias deudas al mismo tiempo es uno de los escenarios financieros más estresantes y más paralizantes. Una tarjeta con saldo aplazado, un préstamo personal, quizás las cuotas de un coche. Cada una con su cuota, su tipo de interés, su fecha de vencimiento. La tentación es pagar el mínimo de todas y olvidarse del problema, que es exactamente lo que hace que el problema crezca.

Existe una alternativa sistemática: usar un método estructurado para eliminar las deudas una a una, de forma ordenada y con un plan claro. Los dos más conocidos son el método bola de nieve y el método avalancha.

El problema de las deudas múltiples

Cuando se tienen varias deudas simultáneas, la estrategia espontánea más común es distribuir cualquier dinero disponible entre todas de forma proporcional, o simplemente pagar el mínimo de cada una y no pensar demasiado en ello. Esta estrategia tiene dos defectos graves.

El primero es que maximiza el coste total en intereses. Al pagar solo el mínimo, las deudas más caras (las de mayor tipo de interés) siguen generando intereses durante más tiempo, lo que significa que el coste final de la deuda es mucho mayor que si se hubiera atacado de forma agresiva.

El segundo es psicológico: ver varias deudas estancadas durante meses sin que ninguna desaparezca genera frustración y sensación de que no se avanza. Esa frustración, en muchos casos, lleva a abandonar cualquier esfuerzo de amortización extra.

Ambos métodos que se describen a continuación comparten una premisa: pagar el mínimo en todas las deudas salvo en la que se está atacando, y destinar todo el dinero disponible adicional a esa deuda objetivo hasta eliminarla por completo. La diferencia está en qué deuda se ataca primero.

El método bola de nieve

El método bola de nieve, popularizado por el asesor financiero Dave Ramsey, propone atacar primero la deuda más pequeña en términos de saldo pendiente, independientemente de su tipo de interés.

La lógica es la siguiente: cuando se elimina la primera deuda, toda la cuota que se pagaba a esa deuda (mínimo más extra) se libera y se suma al ataque sobre la siguiente. La “bola de nieve” crece a medida que cada deuda eliminada libera más recursos para atacar la siguiente.

Ejemplo práctico: si tienes tres deudas con saldos de 400, 1.200 y 3.000 euros, el método bola de nieve ataca primero la de 400. Cuando la eliminas, sumas esa cuota liberada a la de 1.200. Cuando la eliminas, tienes un importe considerable concentrado en la de 3.000.

La ventaja principal del método bola de nieve no es matemática: es motivacional. Ver que una deuda completa desaparece del mapa —con relativa rapidez, porque se empieza por la más pequeña— genera una sensación de progreso real que alimenta la continuidad del esfuerzo.

El método avalancha

El método avalancha, preferido por quienes priorizan la eficiencia matemática, propone atacar primero la deuda con el tipo de interés más alto, independientemente del saldo pendiente.

La lógica es puramente económica: el coste de la deuda es su tipo de interés multiplicado por el saldo pendiente. Eliminar primero la deuda más cara reduce el coste total de los intereses que se pagarán durante el proceso de amortización.

Con el mismo ejemplo: si la deuda de 400 euros tiene un tipo del 5%, la de 1.200 tiene un tipo del 18% (tarjeta) y la de 3.000 tiene un tipo del 7%, el método avalancha atacaría primero la de 1.200 aunque no sea la más pequeña, porque cada mes que pasa genera más intereses que las otras dos.

El método avalancha siempre es matemáticamente superior: para el mismo dinero disponible, se pagan menos intereses totales y la deuda se elimina en menos tiempo. El coste del método bola de nieve, en comparación, puede representar cientos o miles de euros adicionales en intereses dependiendo de las magnitudes.

Cuál elegir: matemáticas versus psicología

Si los dos métodos son matemáticamente diferentes pero ambos funcionales, ¿cuál elegir?

La respuesta honesta es: depende de tu psicología.

Si eres una persona que puede mantener la motivación durante meses sin ver resultados tangibles, que procesa bien los números y que entiende que la deuda más cara es el enemigo aunque tarde más en vencerse, el método avalancha es objetivamente mejor.

Si eres una persona que necesita victorias rápidas para mantener el impulso, que sabe que perderá la motivación si no ve que algo desaparece pronto, o que en el pasado ha abandonado planes financieros por falta de resultados visibles, el método bola de nieve puede ser más efectivo para ti aunque sea más caro en euros.

Un método que se abandona a los tres meses es peor que un método ligeramente subóptimo que se mantiene durante dos años. La constancia supera a la perfección técnica.

El plan de ataque paso a paso

Independientemente del método elegido, el proceso práctico es el mismo.

El primer paso es listar todas las deudas con tres datos: saldo pendiente, tipo de interés y cuota mínima mensual. Esta lista completa es la base del plan.

El segundo paso es calcular cuánto dinero adicional puedes destinar mensualmente a amortización extra por encima de los mínimos. Aunque sean 50 euros, ese es el motor del método.

El tercer paso es elegir la deuda objetivo —la más pequeña o la más cara, según el método— y destinar todo el dinero adicional a esa deuda mientras pagas el mínimo en el resto. No hay excepciones: ese dinero no se usa para otra cosa.

El cuarto paso es mantener el sistema con disciplina hasta que la deuda objetivo desaparezca. Cuando lo hace, calcular la nueva cuota liberada, sumarla al dinero disponible y dirigirla a la siguiente deuda objetivo.

El quinto paso es celebrar cada deuda eliminada como un logro real. Porque lo es.

El proceso completo puede durar meses o años dependiendo del volumen de deuda y de los ingresos disponibles. Pero cada mes de ejecución disciplinada reduce el saldo, reduce los intereses que se generan y acerca la fecha en que la última deuda desaparece y todos esos recursos pueden redirigirse al ahorro y la inversión.