Qué es market timing

Market timing es la estrategia de intentar comprar justo antes de que el mercado suba y vender justo antes de que baje. Es la fantasía de todo inversor: esquivar las caídas y capturar solo las subidas. Si fuera posible hacerlo de forma consistente, sería la mejor estrategia de inversión imaginable.

El problema es que requiere acertar dos veces: cuándo salir y cuándo volver a entrar. Y no basta con acertar una vez; necesitas acertar de forma sistemática a lo largo de décadas. Un solo error de timing puede costar años de rentabilidad. Y como veremos, los datos demuestran que prácticamente nadie —ni siquiera los profesionales— lo consigue de forma consistente.

A pesar de la evidencia abrumadora en su contra, el market timing sigue siendo la estrategia más popular entre inversores principiantes. La razón es psicológica: nuestro cerebro está programado para buscar patrones y creer que puede predecir el futuro. Además, el dolor de estar invertido durante una caída parece evitable si pudieras haberla visto venir. Pero esa es una ilusión retrospectiva.

Los 10 mejores días

Uno de los datos más citados en finanzas personales es este: si un inversor en el S&P 500 durante los últimos 20 años se hubiera perdido los 10 mejores días de mercado, su rentabilidad se habría reducido aproximadamente a la mitad. Perderse los 20 mejores días la habría reducido a casi cero. Y perderse los 30 mejores días habría resultado en pérdidas netas.

Lo revelador es cuándo ocurren esos mejores días. No suceden en mercados tranquilos y alcistas. Los mayores saltos diarios del mercado se producen durante períodos de máxima volatilidad, a menudo justo después de grandes caídas. En marzo de 2020, algunos de los peores y mejores días de la década ocurrieron en la misma semana. Si vendiste por pánico, te perdiste la recuperación.

Esto significa que para hacer market timing con éxito no solo necesitas predecir cuándo caerá el mercado, sino también cuándo se recuperará, con precisión de días. Y la recuperación suele ser tan repentina e inesperada como la caída. Los mejores días llegan cuando el pesimismo es máximo, cuando las noticias son terribles y cuando menos ganas tienes de estar invertido. Estar fuera del mercado en esos momentos tiene un coste enorme.

Por qué nadie lo consigue

Si el market timing funcionara, los gestores de fondos activos que lo intentan profesionalmente batirían consistentemente al mercado. Pero los datos muestran exactamente lo contrario. Según el informe SPIVA, más del 90% de los fondos de gestión activa no consiguen superar a su índice de referencia en períodos de 15 años o más. Y estos son profesionales con equipos de analistas, acceso a información privilegiada legal y herramientas sofisticadas.

El motivo fundamental es que los mercados financieros reflejan instantáneamente toda la información disponible. Cuando tú lees una noticia y piensas que el mercado va a caer, millones de otros inversores (incluyendo algoritmos que operan en milisegundos) ya han procesado esa información. El precio actual ya incorpora esa expectativa. Para ganar con timing necesitas saber algo que el mercado no sabe, y eso es prácticamente imposible de forma legal y consistente.

Además, existe un sesgo de memoria selectiva. Recordamos las veces que nuestro instinto acertó y olvidamos las muchas veces que falló. «Sabía que iba a caer» decimos después de cada corrección, ignorando las diez veces que «sabíamos» que iba a caer y no lo hizo. El acierto ocasional no demuestra habilidad; demuestra suerte en un juego de probabilidades.

Time in the market vs timing the market

La alternativa al market timing es radicalmente simple: comprar y mantener. En inglés se resume en la frase «Time in the market beats timing the market» (el tiempo dentro del mercado supera a intentar cronometrar el mercado). La evidencia histórica es abrumadora a favor de esta estrategia.

Un estudio de Fidelity reveló que las cuentas con mejores rendimientos eran las de clientes que habían olvidado que tenían la cuenta, o que habían fallecido. Es decir, las cuentas donde nadie podía hacer market timing. La ausencia total de decisiones activas superaba a las mejores estrategias de los inversores activos.

Esto no significa que debas ignorar completamente el mercado. Significa que tus decisiones no deben basarse en predicciones sobre lo que hará el mercado a corto plazo. Inviertes de forma regular, rebalanceas una vez al año y ajustas tu asignación de activos cuando cambian tus circunstancias personales. El mercado hará lo que haga; tu plan no depende de adivinarlo.

Qué hacer en lugar de predecir

En lugar de intentar predecir el mercado, centra tu energía en las variables que sí controlas. Controlas cuánto ahorras cada mes. Controlas tu asignación de activos. Controlas las comisiones que pagas. Controlas la diversificación de tu cartera. Controlas tu comportamiento ante la volatilidad. Ninguna de estas decisiones requiere predecir el futuro.

Si sientes la tentación de hacer market timing porque el mercado parece «demasiado alto», recuerda que el mercado siempre parece demasiado alto. Los que esperaron una corrección en 2013 porque «el mercado estaba caro» se perdieron una década de crecimiento espectacular. Los máximos históricos no son una señal de caída inminente; son la consecuencia natural de una economía que crece a largo plazo.

Si genuinamente no puedes soportar la idea de invertir todo de golpe cuando el mercado está en máximos, utiliza el DCA como compromiso. Divide tu inversión en aportaciones mensuales durante seis o doce meses. Estadísticamente es ligeramente inferior a invertir todo de golpe, pero es infinitamente superior a no invertir por miedo al timing. El peor market timing posible es quedarse en liquidez eternamente esperando una corrección que quizá tarde años en llegar. En el siguiente capítulo veremos cómo filtrar el ruido informativo que alimenta la tentación de hacer timing.